En un mundo cada vez más consciente del impacto ambiental, la sostenibilidad deja de ser un valor aspiracional y se convierte en una necesidad estratégica. Para empresas de alimentación, cosmética y detergencia, esto significa que los procesos de calidad y seguridad alimentaria no solo deben garantizar productos seguros y conformes, sino también responsables con el medio ambiente.
Si eres responsable de calidad, director de producción o decisor en tu empresa, es probable que ya te estés preguntando cómo integrar la sostenibilidad en tus auditorías de certificación. En este artículo te explicamos cómo combinar la normativa vigente con prácticas que aportan valor real a tu organización.
Auditorías y sostenibilidad: un enfoque estratégico
La palabra ‘auditoría’ suele asociarse a controles rigurosos, y junto a ella, la sostenibilidad puede parecer un añadido complejo. Sin embargo, incorporar criterios de sostenibilidad en auditorías BRC o IFS no solo es posible, sino que aporta beneficios claros:
- Mejora la reputación de la marca frente a consumidores y clientes finales.
- Reduce riesgos de no conformidades vinculadas a residuos, energía o gestión de recursos.
- Alinea la empresa con los objetivos ESG, cada vez más demandados por grandes compradores y cadenas de retail.
De hecho, un estudio de la consultora NielsenIQ señala que el 79% de los consumidores elegiría un comercio o minorista si ofreciera una mayor variedad de opciones sostenibles en sus tiendas. Podemos hablar de una evolución desde la toma de conciencia de la importancia de la sostenibilidad a exigir a las marcas acciones concretas y hábitos sostenibles. Esto repercute de forma directa en la estrategia de la industria alimentaria y cosmética.
Cómo contemplan la sostenibilidad las normativas BRC e IFS
Aunque los estándares BRC y IFS se centran principalmente en la seguridad alimentaria y la calidad, los criterios de sostenibilidad están empezando a ganar protagonismo, especialmente en auditorías de proveedores.
Certificación BRC y sostenibilidad
Obtener el Certificado BRC exige cumplir la normativa BRC en cuanto a seguridad alimentaria y trazabilidad, pero también permite integrar aspectos de eficiencia energética, reducción de residuos y gestión de envases. Por ejemplo:
- Control del consumo de agua y energía,
- Gestión responsable de envases y embalajes,
- Optimización de procesos para minimizar pérdidas de materia prima.
Integrar estos criterios en la auditoría no altera los requisitos de food safety, sino que los complementa. Es una forma inteligente de mostrar a tus clientes y partners que tu empresa actúa de forma responsable y competitiva.
Auditorías IFS con criterios sostenibles
El IFS (International Featured Standard), especialmente en el segmento HPC (productos de higiene y cosmética), permite auditar procesos y proveedores con indicadores ambientales. Los auditores pueden incluir aspectos como:
- selección de materias primas sostenibles,
- reducción de residuos químicos,
- gestión responsable de emisiones.
Esta integración es muy relevante para empresas que trabajan con grandes cadenas de distribución, ya que British Retail Consortium y otros compradores europeos exigen cada vez más transparencia ambiental a sus proveedores.
Cómo integrar sostenibilidad en tus auditorías BRC e IFS
Integrar criterios de sostenibilidad en tus auditorías no significa reinventar el sistema, sino adaptar los procesos existentes para incluir indicadores ambientales y sociales. Estas son las claves:
1. Definir objetivos de sostenibilidad claros
Antes de la auditoría, el equipo debe identificar qué aspectos de sostenibilidad son estratégicos para la empresa:
- reducción de residuos y embalajes,
- eficiencia energética,
- compras responsables de materias primas,
- tratamiento de aguas y emisiones.
Estos objetivos se integran en el checklist de la auditoría, complementando los criterios de seguridad alimentaria y calidad.
2. Adaptar los procedimientos internos
Revisar los procedimientos existentes permite incorporar los prerrequisitos sostenibles, por ejemplo:
- protocolos de reciclaje y gestión de residuos,
- registros de consumo de energía y agua,
- planes de mejora de eficiencia y reducción de huella ambiental.
Estos prerrequisitos forman parte del sistema de autocontrol que ya se exige en la industria alimentaria y se complementan con los puntos de control críticos de BRC o IFS.
3. Incluir indicadores en los informes de auditoría
Al finalizar la auditoría, los informes pueden reflejar el desempeño ambiental de la empresa junto con los resultados de food safety. Esto aporta valor a la gerencia y facilita la comunicación con clientes y certificadoras.
4 ventajas de un enfoque sostenible en auditorías
- Cumplimiento normativo completo: asegurar seguridad alimentaria y sostenibilidad reduce el riesgo de sanciones.
- Diferenciación competitiva: las empresas que demuestran compromiso ambiental son preferidas por clientes y retailers.
- Reducción de costes operativos: la eficiencia energética, la optimización de procesos y la gestión de residuos generan ahorro.
- Mejor preparación para auditorías externas: integrar criterios de sostenibilidad en tu sistema HACCP y procedimientos BRC/IFS facilita futuras certificaciones.
Formación y acompañamiento en sostenibilidad
Para que la integración de criterios sostenibles funcione, es clave formar al equipo y preparar procedimientos claros. Por ejemplo, Redimensiona ofrece soluciones que combinan auditorías con formación práctica para decisores y responsables de calidad, asegurando que tu empresa:
- adapta el checklist BRC/IFS a la sostenibilidad,
- mantiene la seguridad alimentaria,
- cumple la normativa española y europea vigente.
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