¿Cuánto nos va a costar certificarnos?
Es una de las primeras preguntas que se plantean los responsables de calidad y la dirección de una empresa cuando deciden implantar una norma de seguridad alimentaria. Sin embargo, no existe una tarifa única para obtener una certificación IFS o BRC. El coste depende de muchos factores, desde el tamaño de la empresa hasta la complejidad de sus procesos o el grado de preparación con el que llegue a la auditoría.
La buena noticia: una certificación no es un gasto, sino una inversión que permite acceder a nuevos mercados, trabajar con grandes cadenas de distribución y reforzar la confianza de clientes y consumidores.
En este artículo te explicamos cuánto cuesta una certificación IFS o BRC, qué conceptos influyen en el presupuesto y cómo puedes optimizar el proceso.
¿Existe un precio fijo para una certificación IFS o BRC?
La respuesta es no.
Ni la Norma IFS Food ni la Norma BRC Food establecen una tarifa oficial para obtener la certificación. El coste final depende de la entidad de certificación elegida y de las características de cada empresa.
Por ello, dos industrias del mismo sector pueden recibir presupuestos diferentes incluso trabajando con la misma certificadora.
Además, conviene distinguir entre dos conceptos distintos:
- El coste de implantar el sistema de gestión.
- El coste de la auditoría de certificación realizada por una entidad acreditada.
Ambos forman parte del proyecto, aunque corresponden a servicios diferentes.
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Qué factores influyen en el precio de la auditoría
Las entidades certificadoras calculan el presupuesto teniendo en cuenta diferentes variables.
Tamaño de la empresa
Uno de los factores más importantes es el número de trabajadores y la dimensión de las instalaciones.
Una empresa con varias líneas de producción o varios centros requerirá normalmente más tiempo de auditoría que una instalación pequeña.
Complejidad de los procesos
No es lo mismo auditar una empresa con un proceso sencillo que otra con múltiples referencias, tratamientos térmicos, productos de alto riesgo o fabricación para distintas marcas.
Cuanto mayor sea la complejidad del proceso productivo, mayor será la duración prevista de la auditoría.
Alcance de la certificación
El alcance también condiciona el precio.
Por ejemplo, la Norma IFS Food está orientada a fabricantes de alimentos, mientras que IFS Broker está diseñada para empresas que comercializan productos alimentarios sin intervenir directamente en su fabricación.
Cada estándar tiene criterios específicos y una duración de auditoría diferente.
Número de jornadas de auditoría
Las entidades certificadoras calculan el número de días que el auditor deberá permanecer en la empresa.
Este aspecto tiene un impacto directo en el presupuesto.
Desplazamientos
Si el auditor debe desplazarse desde otra provincia o comunidad autónoma, normalmente se añadirán gastos de viaje y alojamiento.
¿Qué otros costes hay que tener en cuenta?
Cuando una empresa inicia el proceso de certificación suele pensar únicamente en la auditoría, pero existen otros conceptos que conviene valorar.
Consultoría para implantar la norma
Muchas organizaciones deciden apoyarse en una consultora especializada para implantar correctamente los requisitos de la norma y preparar toda la documentación necesaria.
Una buena implantación reduce el riesgo de no conformidades durante la auditoría y facilita el mantenimiento posterior del sistema.
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Formación del equipo
Otro aspecto que suele influir en el éxito de la certificación es la formación.
Un sistema de gestión funciona cuando las personas que participan en él conocen sus responsabilidades y aplican correctamente los procedimientos.
Por ello, muchas empresas complementan la implantación con acciones formativas dirigidas a responsables de calidad, producción o personal técnico.
Tiempo dedicado por el personal
Aunque no siempre se tenga en cuenta, la implantación también supone una inversión en tiempo.
El equipo deberá participar en reuniones, revisar procedimientos, generar registros y preparar la documentación necesaria para la auditoría.
¿Cuánto puede costar una certificación IFS o BRC en España?
Aunque no existe una tarifa única, sí es posible hacerse una idea de la inversión necesaria teniendo en cuenta los principales conceptos que intervienen en el proceso.
En el caso de la auditoría de certificación, las entidades certificadoras suelen establecer el presupuesto según el número de jornadas de auditoría necesarias. De forma orientativa, el coste por jornada de auditor puede situarse entre los 800 € y los 1.500 €, dependiendo de la entidad de certificación y de la complejidad de la auditoría.
A este importe hay que añadir, en su caso, los gastos de desplazamiento y alojamiento del auditor, así como las tasas (fees) de la propia norma, que actualmente rondan los 575 € para IFS y los 700 € para BRCGS, aunque estos importes pueden actualizarse periódicamente.
En cuanto a la implantación del sistema de gestión, el coste también varía en función del estándar y de las características de la empresa. Como referencia, un proyecto de consultoría para implantar una norma como IFS Broker o IFS Logistics en una empresa de pequeño tamaño puede situarse alrededor de los 2.200 €, mientras que la implantación de la Norma IFS Food o la Norma BRC Food en una empresa alimentaria de tamaño medio puede alcanzar los 5.000 o 6.000 €, en función de la complejidad de los procesos y del grado de preparación inicial.
Por este motivo, antes de comparar presupuestos, es recomendable comprobar qué servicios incluye cada propuesta, ya que no todas contemplan el mismo alcance ni las mismas fases del proyecto.
¿Qué certificación elegir: IFS o BRC?
La decisión dependerá principalmente de los requisitos de tus clientes.
La Norma IFS Food está ampliamente implantada entre fabricantes que suministran a cadenas de distribución europeas, mientras que la Norma BRC Food, desarrollada originalmente por el British Retail Consortium, tiene una gran presencia en mercados internacionales y entre empresas que trabajan con distribuidores británicos y grandes retailers.
Ambas normas están reconocidas por IFS Global y la Global Food Safety Initiative (GFSI), y comparten un objetivo común: garantizar la seguridad alimentaria, la calidad de los productos y la confianza de los consumidores.
Si tu empresa actúa como intermediaria sin fabricar alimentos, puede resultar más adecuada una certificación como IFS Broker, diseñada específicamente para este tipo de actividad.
Cómo reducir el coste de una certificación
Aunque el precio de la auditoría viene determinado por criterios técnicos, existen algunas acciones que pueden hacer que el proceso sea más eficiente.
- Preparar la documentación con antelación.
- Formar al equipo responsable del sistema.
- Realizar auditorías internas antes de la certificación.
- Resolver previamente las principales no conformidades.
- Contar con apoyo especializado durante la implantación.
Una buena preparación no reduce únicamente el riesgo de incidencias durante la auditoría, sino que también facilita el mantenimiento del sistema a largo plazo.
Conclusión
Responder a la pregunta ‘cuánto cuesta una certificación IFS o BRC’ implica analizar mucho más que el precio de una auditoría.
El coste final dependerá de las características de cada empresa, del estándar elegido y del grado de preparación con el que se afronte el proceso.
Más allá de la inversión económica, una certificación bien implantada aporta ventajas competitivas, mejora la organización interna y facilita el acceso a nuevos clientes y mercados.
Si estás valorando implantar la Norma IFS Food, la Norma BRC Food o IFS Broker, contar con el acompañamiento de una consultora especializada y con un equipo formado puede marcar la diferencia entre superar la auditoría con éxito o tener que afrontar costes adicionales derivados de no conformidades o retrasos en la certificación.



