En España existen importantes novedades relacionadas con la legislación sobre envases alimentarios, que afectan a envasadores, distribuidores y administraciones, así como a los consumidores finales. ¿Cómo? Te lo contamos.

La UE lidera las iniciativas

 En línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y la Agenda 2030, y siguiendo las directrices que marca la Unión Europea, todos los estados miembro están revisando sus normativas sobre envasado y empaquetado de productos alimentarios.

 El gran objetivo, señalado en el Plan de Acción de Economía Circular de la UE, es conseguir que en 2030, todos los envases y embalajes que existan en el mercado de la UE (no solo los alimentarios) sean reutilizables o reciclables.

Entre las iniciativas legislativas más relevantes desarrolladas en este sentido por la Unión Europea encontramos: 

  • La Directiva (UE) 2019/904, conocida como la Ley SUP (Single Use Plastic, o plástico de un solo uso). Las medidas propuestas en esta directiva tienen como objetivo reducir los envases plásticos de un solo uso, para minimizar la contaminación causada por los residuos plásticos en el medioambiente. 
  • La normativa de envasado de alimentos, la 2018/852 del Parlamento Europeo, anima a todos los estados miembro a mejorar la calidad del medioambiente y añade a la directiva anterior objetivos de reciclaje y gestión de residuos.

 Las directrices incluidas en estas normativas deben de ser traspuestas a las leyes nacionales de cada uno de los estados miembro de la UE, y se establecen además unas fechas límite para ello.

 

Retos y oportunidades

 Uno de los mayores retos es conjugar los objetivos de sostenibilidad y responsabilidad medioambiental con la función esencial de todo envase alimentario: preservar la higiene y la seguridad de los alimentos.

 Los objetivos de higiene y seguridad tratan de garantizar la conservación de los alimentos no solo por la salud de las personas, sino también para minimizar su desperdicio.

 En cuanto a los criterios medioambientales, se trata sobre todo de reducir los residuos tóxicos de los envases alimentarios, muy especialmente los plásticos.

 Reducir todo lo posible los envases y embalajes alimentarios no solo contribuye al medio ambiente, sino que también permite abaratar costes. Hacer las tapas de los envases más pequeñas o reducir el espesor de los envases de plástico supone importantes ahorros para las empresas. Además, la tecnología permite hacerlo sin poner en peligro la calidad de los envases.

 El reciclaje de envases resulta igualmente beneficioso para el medioambiente y la reducción de costes.

En España…

 Está a punto de aprobarse un nuevo Real Decreto de Envases y Residuos de Envases que recoge las directrices europeas relativas a este tema.

 Además, en abril se publicó en el BOE la Ley de residuos y suelos contaminados por una economía circular.  

 Estas leyes afectan a los envases para alimentos, y vienen a modificar la legislación de 1997, hasta ahora vigente, que ha quedado desactualizada. Estos son algunos de los cambios más relevantes:

 

Nuevo Real Decreto de Envases y Residuos

 La entrada en vigor de este nuevo Real Decreto se prevé para finales de 2023.

 En el texto se contemplan objetivos de reutilización de envases, tanto en el canal HORECA como en el doméstico, así como de los envases comerciales e industriales.

 El porcentaje de envases a reutilizar varía según el canal y va en aumento, ya que, como mencionamos, se persiguen objetivos de reutilización y reciclaje del 100%.

 Además se establece el contenido mínimo obligatorio de plásticos que procedan del reciclaje en todos los envases, que ha de alcanzar el 30% para 2030, y seguir aumentando después de esa fecha.

 

¿Qué es RAP? ¿Y qué significa SCRAP?

 Estos acrónimos, que parecen nombres de estilos musicales, traerán de cabeza en próximas fechas a envasadores y comerciantes.

 RAP significa Responsabilidad Aumentada del Productor, una propuesta que trata de reducir los residuos trasladando la responsabilidad de gestionarlos a los fabricantes, ya que parte de la base de que el consumidor final no tiene opción de elegir cómo se embalan los productos que compra.

 No es un concepto nuevo. La responsabilidad de los productores se incluía ya en la Ley de Residuos y suelos contaminados de 2011. El cambio es que en este nuevo Real Decreto, la responsabilidad de los productores se amplía más y se extiende también a los envases comerciales e industriales.

 SCRAP es el acrónimo de Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor. Son organismos sin ánimo de lucro que están proyectando los envasadores para ayudar a las empresas a cumplir con su RAP.

 Este sistema está aún en desarrollo, a la espera de que la norma se publique. Y, aunque aún hay bastantes cosas pendientes de definir, productores, envasadores y minoristas tratan de anticipar acciones para empezar a adaptarse. Por ejemplo, mediante el fomento de la venta a granel y del uso de envases reutilizables.

 

Ley de Residuos y suelos contaminados por una economía circular

 Esta ley, publicada en abril de 2022, contribuye a cumplir los Objetivos 12, 13 y 14 de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

 Estos objetivos se relacionan respectivamente con la producción y el consumo sostenibles, la lucha contra el cambio climático y la protección de la vida marina.

 Entre las principales medidas que se establecen para lograrlos, y que afectan a la industria alimentaria, encontramos: 

  • Nuevos modelos de gestión de recogida de residuos, que afectan tanto al ámbito doméstico como a los residuos comerciales e industriales. Los residuos se separarán en biorresiduos, residuos textiles, aceites de cocina usados, residuos domésticos peligrosos y residuos voluminosos, además de los tipos actuales.
  • Guerra a los plásticos de un solo uso: además de reducir la comercialización de envases para alimentos y vasos de plástico de un solo uso, las empresas tendrán que asumir importantes cargas impositivas sobre los envases de plástico no reutilizables.
  • Obligación de rediseñar los recipientes de plástico para bebidas, que deberán incluir al menos un 25% de material reciclado. Además, se establece que las tapas deben permanecer unidas al recipiente.

 

¿Te has quedado con dudas? ¿Necesitas asesoramiento para implementar estos cambios? Podemos ayudarte. En Redimensiona somos especialistas en calidad y seguridad alimentaria. Te asesoramos sin compromiso.

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